Fraude ideológico

Adrián Gutiérrez

CSME

Rubén Núñez encabeza una marcha de la Sección 22 en el DF.
Rubén Núñez encabeza una marcha de la Sección 22 en el DF.

Todos hemos oído de la lucha que mantiene la CNTE y su sección 22 en Oaxaca: se oponen a la reforma educativa pues argumentan que va en contra de la educación pública y los derechos de los maestros.

Para que las reformas no sean aplicadas en su estado, los profesores dejan sin clases a sus alumnos más de 70 días hábiles cada año, para organizar marchas, plantones y bloqueas en Oaxaca y el Distrito Federal; en los últimos 5 años los niños de Oaxaca han perdido el equivalente a un año escolar completo y han sido millones los afectados por sus manifestaciones. El movimiento, con todo esto, quiere dejar claro que está en pie de lucha.

Rubén Núñez, líder de la sección 22, señala que la reforma educativa va en contra de los derechos laborales de los maestros, los cuales son los que menos se presentan a trabajar en el país y, a pesar de eso, cobran su cheque completo cada mes. Los profesores de esta sección sindical se niegan a ser evaluados y que se les otorguen plazas de trabajo bajo principios meritocráticos.

Se puede simpatizar o no con su movimiento, pero —para mí— los que pagan las consecuencias son los niños Oaxaqueños ¿A qué futuro aspiran los niños Oaxaqueños si no reciben educación?

Sin embargo, el movimiento magisterial tendría más credibilidad si fueran coherentes: los hijos de los líderes de la sección 22 estudian en escuelas privadas. Si tanto defienden la calidad, derechos y status de la educación pública, ¿por qué sus hijos asisten a escuelas privadas? Esto es una incoherencia.

La educación pública en Oaxaca está tomada por una mafia que deja a los niños sin clases y cuyos líderes cobran cantidades exorbitantes sin, en realidad, trabajar; lo peor de esta mafia es la incoherencia —discurso-acción— que mantienen los líderes del movimiento. A eso se le llama fraude ideológico.

Adrián Gutiérrez, México.

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