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Adiós Kirchner, adiós “buena fe”, y adiós tocino

Diego Peña

Realidades

Cristina

Adiós, “Kirchnerismo”

Después de la crisis financiera en Argentina y una serie de escándalos en los cuales se vio envuelta la Jefa de Estado de aquella nación, Cristina Fernández de Kirchner, parece que el “Kirchnerismo” está a punto de llegar a su fin, pues en la primer ronda electoral, el candidato de Cristina —Aníbal Fernández— perdió la provincia de Buenos Aires, un bastión del oficialismo en Argentina, ante la oposición, el partido Cambiemos; recordemos también que Macri le pisa los talones a Scioli en las presidenciales, razón por la cual, las elecciones no se resolvieron en primera vuelta.

Así, la oposición pretende darle una despedida a Cristina y a sus políticas; terminar con la inflación del más de 10%, reorganizar y restablecer lazos diplomáticos con Estados a quienes Cristina había negado el diálogo y, de nuevo, favorecer a empresarios, para, por lo menos en el papel, mejorar la situación económica, social y política en Argentina. Mientras Cristina no se pronuncie respecto a los resultados preliminares (a espera de la segunda ronda electoral el 22 de noviembre), como dice Scioli: “Son todas especulaciones”.

ONU

70 años de “buena fe”

La organización internacional por excelencia —para todos los estudiosos de las Relaciones Internacionales—, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cumplió 70 años de existencia. Resoluciones, vetos, condenaciones, estudios, investigaciones, derechos humanos, medio ambiente, comercio, seguridad, escándalos de manejo de fondos, recursos humanos y sobornos son algunos de los temas que se relacionan con la ONU.

Podemos decir que la ONU es efectiva, o que no lo es, estudiando sus decisiones y resultados. Sin embargo, la realidad es que, siendo la ONU una organización tan compleja y con objetivos tan ambiciosos, pues trata una gran diversidad de temas, todos diferentes y específicos entre sí, no podemos esperar soluciones para los problemas de la sociedad internacional de un día para otro.

Es importante mencionar que algunas acciones de gobernanza no han cumplido las expectativas; pienso —por ejemplo— en la paz internacional, objetivo casi utópico que requiere la coordinación y cooperación de todos los Estados, pues si bien la ONU tiene contacto y representaciones de casi la mayoría de los países, no tiene la autoridad —dejando de fuera al Consejo de  Seguridad— para dotar de un carácter coercitivo sus decisiones.

¡Vaya!, todo es de buena fe. Y, como se ha comprobado a lo largo de la historia, los Estados —entendidos como entes racionales— no tienen buena fe.

Tocino

Llévame a mí, pero no al tocino.

Finalmente, después de que un organismo de la ONU, la Organización Mundial de la Salud (OMS) —más específicamente el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) —, evaluara literatura científica sobre la carcinogenicidad del consumo de carne roja y carne procesada, el organismo internacional concluyó que ambos productos son carcinógenos para el humano. En otras palabras, la carne muscular de res, ternera, cerdo, cordero caballo o cabra han sido señalados como carcinógenos. Si bien las reacciones no se hicieron esperar en diferentes medios y redes sociales, lo realmente importante es conocer las consecuencias económicas que puede tener una conclusión como esta, teniendo en cuenta que, a nivel mundial, el año pasado se produjeron 311.8 millones de toneladas de carne —cifras superiores a años anteriores, es decir, cada año se produce más y más carne. Los Estados exportadores de carne —como Argentina— seguramente no estarán de acuerdo con la OMS, pues declaraciones de ese tipo pueden disminuir drásticamente sus exportaciones, lo cual afectaría directamente su balanza comercial, sus ingresos y, por tanto, su economía. Hay que estar muy atentos, pus en unos días habrá respuesta por parte de Estados exportadores de carne, como Brasil, India, Australia, Estados Unidos, la Unión Europa o, incluso, México respecto al consumo de carne, porque como hemos aprendido: en la sociedad internacional no hay coincidencias; todo tiene una razón (y muchos intereses) detrás.

Diego Peña López, México.

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