De narcos y chacas

Adrián Gutiérrez

CSME

Niños narcos

Se acerca halloween y el día de muertos, dos días para festejar, pero que debemos separar. El día de muertos es una fiesta llena de tradiciones milenarias y patrimonio de la humanidad; un día para recordar a los que ya no están con nosotros. Halloween, por otra parte, para nosotros los mexicanos, simplemente es un día de fiesta, donde los niños se disfrazan, salen a la calle a pedir dulces y los más grandes hacen fiestas de disfraces. En este tema de los disfraces, podemos encontrar algunos reflejos de nuestra cultura y, sobre todo, pistas sobre nuestras conductas y nuestro avenir.

Hace más de diez años, cuando trabajaba en Culiacán, Sinaloa, me llamó la atención un niño; no tendría más de cinco años y jugaba afuera de una tienda, en una esquina. El niño jugaba al “narco o al sicario”, traía un sombrero, una cadena, pulseras de plástico que simulaban ser de oro y su pistola. Mucho de nosotros, cuando éramos niños, jugamos a los vaqueros o a los policías y ladrones; parte del disfraz era una pistola. Entonces, podrían preguntarse, ¿cómo sé que este niño no jugaba a lo mismo? La diferencia radica en la cadena y la pulsera de plástico, de grandes proporciones, imitando las que usan los narcotraficantes, hechas de oro.

El niño simulaba matar a otros adultos que, con gracia, le seguían su juego. Me pregunto, ¿qué habrá sido de ese niño, diez años después? ¿En qué trabaja?

Desde hace unos años, cuando se acerca el halloween, me he dado cuenta que en los mercados populares se vende el disfraz de sicario para niños; la persona que los vende me dijo que son los más requeridos para estas fechas. De igual forma, en días pasados, una nota periodística informó que, en algunos mercados, la máscara más popular era la del “Chapo”. Cuando yo era niño, me disfrazaba de mis superhéroes favoritos, de alguien a quien admirara o de algún monstruo aterrador, ¿pasa lo mismo con los niños de ahora?, o ¿será que el disfraz de sicario aplica para las tres categorías mencionadas?

Seguramente ya te invitaron a una fiesta de disfraces, pero ¿te has fijado que, cada año, es más común ir disfrazado como “narcos y chacas”? ¿Qué nos dice la moda del sicario o el narco? ¿A dónde va nuestro país cuando los niños se quieren disfrazar de narcos?

La educación de nuestros niños comienza por nuestras casas y que tu niño se disfrace de sicario y su canción favorita sea un narcocorrido no es gracia, es de preocuparse. Es de llamar la atención que la mayoría de los niños de México tenga como ídolos a estos personajes, después no nos quejemos del número de muertes que hay cada año por ajustes de cuentas entre narcotraficantes, de narco-bloqueos, de levantones o de desaparecidos; aquello que comenzó como juego de disfraces puede terminar en una estadística más de violencia.

Adrián Gutiérrez, México.

 

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