El Papa en México

Adrián Gutiérrez

CSME

Papa y EPN

El Papa Francisco I anunció su visita a México para el viernes 12 de febrero del 2016. Su agenda aún no ha sido confirmada, pero en un ejercicio de imaginación, muy a la mexicana, narrare cómo será tan esperado viaje a nuestro país.

Es viernes 12 de febrero. El pueblo mexicano espera ansioso la llegada del Papa Francisco; su vuelo tenia marcada las 14 horas para aterrizar, pero debido al tráfico en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, su avión se encuentra dando vueltas en el aire desde hace 45 minutos a la espera del permiso para aterrizar.

Con una hora y media de retraso, el Papa por fin ha aterrizado. Se acercan dos comitivas a recibirlo: la primera, encabezada por el presidente Enrique Peña Nieto y más de 200 familiares y amigos quienes quieren ser los primero en recibir las bendiciones del Papa; la segunda comitiva está encabezada por Andrés Manuel López Obrador, quien un año antes viajó al Vaticano para entregarle una carta al Papa, en la que narraba que él era el dos veces presidente electo de la nación, y que EPN era un usurpador del poder.

Cuando el Papa se dispone abandonar el aeropuerto es detenido por la policía: su maleta trae drogas y debe aclarar lo acontecido. El Papa argumenta que esa maleta no es la suya, que debió ser cambiada, pero las autoridades del aeropuerto hacen caso omiso y lo detienen.

Unas horas después, y por medio de influencias —pero sin aclarar el asunto a las autoridades—, el Papa es liberado y se dispone a iniciar su recorrido. Sin embargo, el aeropuerto está bloqueado por taxistas inconformes por la competencia desleal de UBER.

Cuando el Papa logra romper el cerco, le notifican que su recorrido estará muy congestionado, ya que en la Ciudad de México hay diversas marchas; el Frente Popular Francisco Villa, Antorcha Campesina, los maestros de la SNTE, los normalistas de Ayotzinapa y los del Sindicato de Electricistas salen a las calles; no hay forma de reprimirlos, pues la Constitución mexicana tiene leyes que apoyan la libre manifestación.

Ya en su recorrido, la comitiva del Papa, y su vehículo, es atacada por “anarquistas”, un grupo de jóvenes vestidos de negro que avientan piedras, petardos y hacen pintas en su vehículo y en los demás que lo acompañan, en protesta por su visita al país. Los anarquistas están en contra de la iglesia, de la visita del Papa y del “gasto” que esto representará a los mexicanos. Al cuestionar Francisco por qué no se les detiene, la respuesta es que la CNDH puede demandar al gobierno mexicano y pueden hacer más protestas al considerarse presos políticos.

El Papa por fin llega al recinto donde atenderá diversos asuntos. Su agenda contiene las siguientes reuniones:

  1. Reunión con AMLO. Asunto: recibir bautizo. Dicho evento será narrado por Carmen Aristegui y trasmitido en vivo para que los mexicanos vean que AMLO sí es católico. Además, su santidad dará la bendición a MORENA, partido que fue creado por mandato de la Virgen de Guadalupe, quien se le apareció a AMLO y le dijo que tenía que ser el presidente de todos los mexicanos —una vez más.
  2. Reunión con EPN, la Gaviota y 500 amigos. Asunto: primera comunión a hijos de la elite política mexicana, fotos para la revista Hola y bendición de la Casa Blanca.
  3. Entrevista con televisa. El programa lo conducirá Adela Micha, la trasmisión contará con musicales interpretados por Lucero y una actuación personal de su santidad en La Rosa de Guadalupe.

La lista no termina. TV azteca quiere también un programa especial con Francisco; los diputados esperarán para llevarlo al recinto legislativo; el Bronco ha mandado un avión, que él mismo pago, para llevarlo a NL; y los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa piden que oficie una misa en honor a los desaparecidos.

También, el Cardenal de Guadalajara lo espera, con ansias, para que se pronuncie en contra de las bodas gay, los divorciados, la adopción de niños por parejas del mismo sexo y el aborto. También, en el DF, el PRD, MORENA y otros partidos de izquierda piden que el Papa avale la legalización de las drogas, el aborto y el matrimonio de personas del mismo sexo.

Por último, aparece un punto sin descripción, más no por eso menos importante. El Vaticano ha recibido una millonaria limosna a cambio de ir a oficiar el bautizo del hijo de un prominente agricultor mexicano, el cual se manejara en el más alto secretismo, además de analizar la posible canonización de un santo llamado “Malverde”.

El Papa está exhausto después de su visita a México. Es más un evento político que un evento religioso.

En un mundo paralelo todo esto podría ocurrir, pero todo esto lo vivimos todos los días millones de mexicanos.

Adrián Gutiérrez, México

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