¿Nueva generación?

Mauricio Gallardo

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Hay que sostener que esto de las alternancias tiene su estilo, pero no se descarta el riesgo de volver a empezar una etapa de la historia que posiblemente quedó en deuda. Vale por todos, es la opinión pública que hizo esta realidad una firme esperanza. Convengamos al mismo tiempo que los países en cierto grado necesitan tales “juegos políticos”, sin embargo, cabe una duda, esa que despierta un poco de desconfianza, quizás a corto plazo, la de retomar un punto de vista demasiado comprometedor como para que sólo aquel poder del Estado pueda resolver. Ni eslóganes, incluso, administraciones modernas tienen algún grado de solución con ello, más bien, un orden seriamente republicano. A poco andar esto se transforma en una avenida ancha, donde “caben todos”, aunque no muy bien ubicados, y esto sí que va a dar trabajo que realizar. El estímulo de ahora en adelante se hará cargo de eso y algo más, por ello, los sueños que alimentan cualquier enfoque, podrían ser determinantes. Y claro, si no se colocan con objetividad, algunos argumentos en el fondo se transformarán de una campaña llena de angustias, a una organización llena de planes, y eso es lo que ahora se observa.

La bien catalogada votación tiene grandes resultados, entre otras cosas, crear destinos a niveles nunca esperados, para bien, o lamentablemente para mal. Lo cierto por ahora es que el desafío va de la mano con una seguidilla de observaciones que de a poco en el camino se mostrarán esperamos, con sutileza, pero a su vez con seria realidad.

Temas como la pobreza, salud, trabajo, educación, proyectos de vida. Son grandes conceptos que en cualquier sociedad tiene una prioridad única. Entonces se hace la pregunta, y después de cualquier promesa ¿Por dónde empezamos?

Ajenos a la realidad local, se pueden observar muchas lecciones de otros países, aunque ello no es determinante en el sentido de que la decisión final siempre obedecerá a una coalición, pensamiento, puntos de vista, y finalmente, una organización que la represente. En esta jugada siempre estamos, sin importar cuál es la bandera que los cobija. En cierta forma, la gran mayoría sabe que existe una cierta ambigüedad que nos rodea. Tal es el caso que, votar no simplemente se refiere a una persona, más bien a un pensamiento que le rodea. Dando claras pautas que, si fuésemos alumnos muy aplicados, es muy probable que esto tenga sentido y solución muy rápido. Pero esto no es el caso en cuanto a lo contingente.

Usamos nombres, rostros con miradas más confiables, un equipo que sí sabe de competencia y finalmente, nos vemos tentados a hablar casi en el mismo idioma, esto por cierto, no tiene nada de malo. Lo complejo si, está en saber dónde encontrar el punto de equilibrio entre lo que se dice y lo que se puede hacer. Podríamos decir que los comensales ya están lavando sus manos para entrar al comedor, y que ese lugar se está preparando para recibir a más de algún especial invitado. ¿Qué hay de nuevo? El menú debe preparar algunos detalles debido a novedades que nos enfrentamos.

En fin, esto de las comparaciones tiene mucha utilidad, aunque no tanto cuando la decisión está tomada por una “mayoría limpia”. Algunos salones principales donde se discutirán temas tan cruciales como el menú, debe ahora saber asociarse al nuevo escenario, ya que ello probara la capacidad de convivencia y en especial, el buen funcionar y objetividad de sus representantes. Lo bueno al mismo tiempo, es ver lo que sucederá en los pasillos, en las mesas directivas y en cualquier otro lugar donde se verán especialmente evaluados en su eficiencia y capacidad de interacción.

En esto no hay izquierda ni derecha, o centro, como le llaman ahora, que no sepa sobre el asunto. El compromiso entonces estará ubicado principalmente en más propuestas que resulten de este cambio. Sugerir a estas alturas, tiene mucho de poco sentido, ya que la historia cuenta que todo lo que se ha hecho, tiene complicidad en sus más diversos futuros acuerdos. Asociarse, por tanto, a este carrusel, vertiginoso por lo demás, dará muchas pautas para que en especial los noticieros no pierdan de vista tal singular contingente. ¿Lo bueno? hay mucho paño que cortar.

La verdad que eso de volver al pasado, tiene poco de confortable, pero en algunos casos, necesario. En vista y considerando que a ratos esto va a suceder, es mejor prepararse con fuertes argumentos para ver objetivamente lo que pasará en determinados tipos de decisiones, pues de lo contrario, estaremos presentes a otro mal momento de confusión. El deseo, por cierto, de toda una nación, es que les vaya bien, incluyendo el deseo de las naciones vecinas. Sin embargo, no es bueno atribuir tanta modernización que con ello, se podría correr mucho riesgo, en especial en cuanto a maneras de decidir. Esto determinará resolver lo que tienen frente a ellos, es decir, la pregunta del millón ¿Nueva generación?

 

Mauricio Gallardo, Chile.

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