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Construyendo un México violento

Adrián Guitérrez

CSME

El futuro de México está en sus niños

Los mexicanos nos quejamos diariamente de la inseguridad en la que vivimos; ejecutados, desaparecidos, marchas que terminan en golpes, etc. Pareciera que el día de hoy todo lo arreglamos con violencia.

Siempre culpamos al gobierno, decimos que ellos son los que abusan de nosotros; la policía es prepotente, o no han hecho bien su trabajo y por eso es justo manifestarse violentamente o los que delinquen son víctimas del sistema y hay que justificarlos como mártires de la patria. Pero ¿no seremos nosotros también responsables de lo que sucede hoy en México?

El día 3 de diciembre se suscitó un hecho que llamo mucho la atención en mi ciudad, en Guadalajara. Recién entró un nuevo partido a gobernar el municipio de Guadalajara, y dentro de sus primeras acciones decidieron retirar el comercio ambulante de los primero cuadros de la ciudad. Los ambulantes, retando a la autoridad, volvieron a instalarse y nuevamente fueron retirados. Después, decidieron ir a protestar al Palacio de Gobierno. Al frente de la comitiva iban mujeres y niños, los ambulantes comenzaron a lanzar botellas, piedras y todo lo que encontraban a la mano contra el palacio municipal y policías que lo resguardaban. La policía intervino y detuvieron a varios manifestantes.

Esta misma semana, en la zona metropolitana de Guadalajara se han registrado varios asesinatos, por lo que en redes sociales muchos comentaban que el gobierno debería preocuparse por la ola de violencia en vez de reprimir a quien solo quiere trabajar, pero para mí los dos hechos están sumamente ligados y te explicaré por qué.

Los ambulantes tienen una lideresa que comanda todas sus acciones, de antemano sabían que ponerse a vender después de ser desalojados provocaría una reacción de la autoridad. Los ambulantes decidieron llevar a sus niños —en las fotos de los diarios se ven desde bebes hasta niños y niñas de todas las edades. A los niños los llevaban al frente de la marcha y estuvieron presentes cuando sus papás comenzaron a aventar piedras y botellas contra los policías y el palacio municipal; también estuvieron ahí cuando la policía salió a repeler los actos vandálicos y a detener a los involucrados.

Todos vimos en periódicos y en los noticieros escenas de niños llorando porque detenían a su mamá o papá, interponiéndose entre ellos y la autoridad usando su cuerpo como escudo para salvaguardar a sus padres en medio de lágrimas.

Para mí es un acto deplorable: un niño debe estar en la escuela, en su casa, o en casa de alguien que lo cuide y no participar en este tipo de eventos; no deben ser usados como escudos humanos, ni como chantaje ante la opinión pública. Sus papás deberían ser demandados, detenidos e investigados por el DIF o la Comisión de Derechos Humanos por poner en peligro la vida de sus hijos.

Y la pregunta trascendental es, ¿qué aprendieron los niños ese día? Que el negocio de sus padres es ilegal, afecta a otros comerciantes legales, no pagan impuestos y la autoridad ya los había retirado; la manera para solucionar este problema es con violencia, protestando, agrediendo en nombre de lo que ellos creen que es justo e imponiendo su voluntad.

Esos niños que deberían estar en la escuela aprendieron que la ley se puede saltar, y que el éxito se basa en pertenecer a un grupo poderoso que pueda ejercer presión sobre otros para pasar por encima de los derechos de terceros. Algunos de esos niños, cuando crezcan, se incorporarán a otros grupos ilegales o al mismo de los ambulantes, donde opera un líder y cuando las cosas se pongan difíciles —como disputar una plaza, tomar venganza por alguna represaría o la lucha por el poder de dos grupos antagónicos—, la solución será la violencia y por eso en Guadalajara esta semana hubo tantos asesinatos consecuencia de ajustes de cuentas entre grupos delictivos.

El problema no es todo del gobierno, el problema también es de nosotros como sociedad ¿Qué valores, educación y ejemplo le estamos dando a nuestros hijos?

Por eso propongo, con urgencia, a todos los partidos políticos se legisle una ley en donde se prohíba la asistencia a manifestaciones de cualquier índole, protesta, marcha o plantón a menores de edad, y que sean detenidos los padres que lleven a sus hijos y se investigue, por medio del DIF, la educación que esos niños están recibiendo en casa.

Si no cambiamos desde las raíces nos esperan más años de violencia.

Adrián Gutiérrez, México.

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Un comentario

  1. Guillermo
    | Responder

    Muy superficial y desatinado tu comentario; pero sobre todo muy torpe. La crisis que se vive en México es una crisis sístemica, en donde la corrupción es la constante en todas las anomias que señalas. Los grupos beligerantes de quienes haces uso para justificar la violencia de una institución fallida, emanan de la corrupción y los agravios que nunca han sido solucionados por la misma institución política. Grupos o asociaciones que se conforman para ser, o grupos de choque o para proselitismo político; y que da la casualidad, que cuando ya no les sirven para los propósitos que fueron creados son tratados como leprosos .

    Yo podré barrer la calle, pasear a mis perros, andar en bicicleta, leer “20 minutos” con mis hijos,”enseñar”en valores y solucionar los proyectos de mi comunidad. Pero, yo pago impuestos al igual que muchos mexicanos (hasta los que dicen que no pagan, pero siempre les cobran el IVA en todo lo que consumen) y quiero saber en que se gastan esos impuestos: cuantas escuelas, hospitales, pavimentaciones, profesionalización de profesores, cuantas universidades se han abierto, cuanta pobreza ha disminuido. Pagamos instituciones y queremos saber en que gastan el dinero.

    El pensar, que las manifestaciones o protestas sociales surgen por generación espontanea: demuestra un enorme grado de ignorancia: hay agravios, corrupción, autoritarismo y necesidades no resueltas. En un país con 53.6 millones de personas viviendo en pobreza extrema,o con 95% de impunidad, sólo que vivas con los ojos cerrados o que seas demasiado iluso para pensar que todos los desordenes sociales que acontecen a lo largo y ancho del país , son hechos por una banda de rijosos e inadaptados a los que “nada les gusta”.

    Hablas de leyes que necesitan crearse, que “los niños se queden en sus casas” y que no salgan a ejercer un derecho que la Constitución Política de México les provee desde que nacen: libertad de expresión, garantizado en el articulo 6 y 7 de la Carta Magna, nada más faltó que dijeras:”Que las señoras se queden en sus casas atendiendo a sus maridos” “Y que el que ande de rijoso sea consignado con base en la ley del garrote”. Si bien también es cierto que la libertad de expresión no justifica los desmanes y vandalismo que muchas veces se hacen en las protestas, por una minoría de delincuentes. No podrás negar que históricamente los cuerpos policiales en México, no se distinguen por tener un protocolo profesional, para efectuar detenciones cuando se cometen delitos, ¿haz visto por televisión a un policía arrojando una piedra? o ¿pateando en el suelo a un manifestante (como en una riña de cantina)? ¿O anotando en una libreta sucia y gastada como se llevó a cabo el delito? Pregúntate si en Holanda, Finlandia, Alemania, Noruega o EUA sucede eso.

    Mencionas: “[…]sean detenidos los padres que lleven a sus hijos y se investigue, por medio del DIF, la educación que esos niños están recibiendo en casa”sic. Y yo me pregunto después de “investigar” a los padres por sus “fechorías” ¿Quién hará la investigación para cuando las autoridades también se “salten” las leyes ¿Quién será? ¿Otra vez Virgilio Andrade como con lo de la casa blanca?

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