Bilaterales

Mauricio Gallardo

Banderas

¿Bilaterales?

Últimamente nos hemos enterado de diferentes manifestaciones que indican, entre otras cosas, un cambio en la lógica que son llevados algunos acontecimientos violentos y otros con fuertes rasgos estratégicos. No es menor entonces, dar cuenta de que “no estamos solos en este asunto”; más bien, tenemos algo de qué preocuparnos en cuanto a Latinoamérica y sus líneas de negociación por la paz y, sobre todo, el buen camino hacia el desarrollo. El mal que está “gobernando” por ahora, es pensar que todo se soluciona sólo en el ámbito político, lo cual no es completamente cierto. Sí podríamos deducir que el mal en consecuencia podría caer en tal área, pero es curioso dar cuenta de que no es el único camino a la solución.

Manejarse en estos asuntos requiere algo de capacidad, aunque ello son otros alcances que deben quedar claros desde un principio. Se dice que existe un país invisible el cual ha logrado una identidad mayor a lo que oficialmente se reconoce en términos políticos y geográficos. Hablamos de una realidad que traspasa los límites “comunes” de una nación y, por supuesto, las relaciones diplomáticas que ello compromete. No detectar a tiempo tal identidad puede ser un detonante a corto plazo de otros problemas mayores.

El fanatismo tiene algo de participación en este escenario, el cual ha sido muy “respetado” desde el punto de vista de lograr una satisfacción de parte de usuarios y seguidores. No es menor, por tanto, ver que esto está instalándose con mayor velocidad a lo pensado; pero no se trata directamente de un movimiento terrorista —aunque algunos quisieran deleitarse con ese tipo de declaraciones. Puede que tenga un parecido a tal identidad, pero al final del proceso afortunadamente se demuestra que no es así. Su mayor logro está en temas de negociación y por tanto con una base de historia que se imagina pendiente desde todos ángulos.

Si hablamos de esto como problemas, entonces tenemos tres tipos de problemas en la región. El primero consiste en saber identificar el punto de la historia donde comenzaron tales evidencias y diferencias que, entre otras cosas, no han acabado; es decir, generaciones perdidas en un mundo imitando la modernidad y colocando sus verdaderas raíces en un plano poco visible e incompleto. El segundo problema simplemente va dirigido a quienes han hecho de esta raíz o perfil de esta región como una fuerte fuente de enormes mercados dentro de lo que llamamos narcotráfico. El tercer problema de la región está en no saber en definitiva confrontar con mayor eficacia algunos lugares con claros signos de decadencia en distintos planos sociales, sea político, mercantil, humanos, pero sobre todo en líneas de avances con beneficios comunes.

Lo pueblos más desarrollados ven con claridad y con un poco de preocupación esta desventaja desde nuestra región que, entre otras cosas, habla de la poca madurez por parte de líderes en la materia. Podemos decir que no hay que saber mucho de política internacional para notar preocupantes planteamientos a nivel continental respecto a fuerza productora y beneficios sociales. Se dice paralelamente que los mercados internacionales tienen que decir algo al respecto, pero ¿Será esto suficiente para determinar en poco tiempo una fórmula como respuesta a tales interrogantes que en su etapa de pendientes, ocupan un lugar fuertemente excusado? Por el momento, lo cierto es que, sin tomar medidas exactas, las muestras sociales están cada vez más dentro de dificultosos caminos para lograr el real estado que se merecen. Quiere decir por lo demás que los países, en general desarrollados, poco han podido asumir está curiosa mengua. Digamos que no se saca nada con advertir tal percance sin dar un grado de sugerencias, pero en saber identificar el mal, sí que hay un avance.

¿En qué sentido entonces podemos asumir? Fuera de cualquier expectativa que provoque notar los problemas pendientes, es realista comenzar con algunos acuerdos que a ratos serán observados con mayor frecuencia, pero al ver las competencias de líderes nacionales respecto de otros dentro de la región, deja el avance en un grado mucho menor. Hay temas en común que, si no se plantean de tal forma, las competencias caerán en un estado de poca credibilidad y por tanto su concreción se resumirá en un conjunto de gestos no grises, sino perturbadores.

Es cierto que la autonomía tiene un valor agregado cuando hablamos de la identidad de un país, sin embargo, otras señales negativas indican que la aplicación de tal doctrina no es suficiente cuando vemos tantas diferencias dentro de una misma región y por tanto observar y aceptar regímenes locales se transformará en un deporte poco agradable a corto plazo. Esto es, en consecuencia, el gran talón de Aquiles, es decir, no es suficiente con asumir en medio de tales propuestas, más bien, se espera que se haga en definitiva la correcta pregunta, tales como si esto corresponde a asuntos ¿bilaterales?

Mauricio Gallardo, Chile.

 

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