Citizen Kane

Guillermo Guzmán

Portalápices

Ciudadano Kane

“Rosebud”, emite el moribundo Charles Foster Kane mientras una bola de cristal con un paisaje nevado cae y se estrella en el piso. Esta palabra marca el inicio de una de las obras maestras de la cinematografía: Citizen Kane (1941), ópera prima del director Orson Welles, conocido por ser el narrador de La guerra de los mundos —radionovela que puso de cabeza a la sociedad norteamericana.

Al más puro estilo de la novela policiaca, un reportero indaga sobre la última palabra (Rosebud) del magnate Kane. Esta película está inspirada en el empresario de los periódicos William Randolph Hearst, quién intentó, por todos los medios, boicotear su exhibición.

Charles Foster Kane es un personaje que, durante el desarrollo de la película, se va transformando; al principio un joven idealista que busca defender la libertad y que paulatinamente se convierte en un hombre ambicioso y sombrío, cuyo único objetivo es acrecentar su poder, mismo que lo irá minando. El reportero Jerry Thompson comienza a indagar, ¿qué es rosebud? ¿Una casa, un lugar, un apellido, una amante quizá? Es en esa búsqueda que, entrevistando a personas que en algún momento fueron cercanos a Kane, va develando pasajes de su vida: niñez, juventud y vejez.

Kane representa al modelo de vida norteamericano, lo que Artemio Cruz (de la novela de Carlos Fuentes) representó a México; un hombre que se hace rico por coincidencia, que a fuerza de asociarse con personas poderosas y casarse con mujeres de clase alta, aumenta su poder. Ambos personajes compran periódicos, mismos que usan como arma para encumbrar o despotricar contra quien les viene en gana. Ambos poseen aspiraciones políticas que nunca alcanzarán; lentamente, les llega su ocaso a medida que van perdiendo sus escrúpulos.

Citizen Kane es una película rica en elementos narrativos y visuales, implementando recursos que no se habían hecho hasta esa época: transiciones, narrativa en flasback, planos cenitales, movimientos de cámara, uso de actores de una compañía teatral (con poca o nula experiencia en el cine); todo el desarrollo del largometraje en manos del joven director Orson Welles.

Kane representa la tragedia del tirano, el alcance del poder máximo que finalmente se decanta en el confinamiento y el olvido de un imperio amurallado. El Xanadu de Charles Foster Kane es el reflejo claro de las aspiraciones truncas de un ambicioso empresario, que, olvidándose de sus personas queridas, queda rumiando en la soledad de su castillo con sus tesoros, recordando que la única etapa feliz de su vida fue cuando era niño y no tenía estas posesiones.

Citizen Kane es una película fundamental en la historia del cine, ampliamente recomendable, pues día a día toma más vigencia.

Guillermo Guzmán, México.

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Un comentario

  1. Nemesio
    | Responder

    Solo un párrafo para lo que, a mi parecer, hacer realmente grande a esta película: el lenguaje cinematográfico que utiliza Welles no solo fue innovador, arriesgado, etc, si no que sentó las bases para que los directores comenzaran a explorar de mejor manera la narrativa del cine en esa y épocas venideras.

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