De costa a costa

Mauricio Gallardo

Almagro

¿De qué se maravilla el mundo a veces? De que las regiones o grupos de países siempre estan a la vanguardia y sobre todo, acuerdos que simbolicen de primera, una buena disposición al diálogo, aunque sin perder de vista el lado contingente que siempre nos proporciona de más preocupaciones de lo habitual. La verdad que esto de políticas exteriores, tiene una sensibilidad muy alta, ya que el compromiso que trae, siempre tienta hacia el lado de la comodidad. Vale decir entonces que, si estamos hablando de determinaciones que involucran no solo políticas internas, más bien, economías de mercado grupales, es bueno ponerse a tono, sino, ni las buenas intenciones alcanzarán a cambiar los ánimos.

Salvaguardar la integridad de cada país, poner de manifiesto la constante de que si no estamos a la altura de las exigencias de la modernidad, es muy difícil que otro “poder” lo pueda reemplazar. Entender esta línea, quizás deje un saldo mucho mayor que el limitante sentido local. Ya que suponer que los ideales son doctrinas puramente al alcance de la lectura sobre historia, más vale dar un vistazo al día a día actual. Esto sería grave si las ganas de cambiar en algo se disipan sólo por un pendiente vinculado a un sentir más político que económico, y eso sí que es peligroso, para todos.

Decir que la política es todo, es un arma de doble filo. Por supuesto que no estamos hablando de que sí lo sea completamente y al mismo tiempo, desafiante. Pero es lo más cercano en términos de simbologías. Vaya a ver por ejemplo lo que sucede en el viejo mundo y los extremos en que cayeron algunos grupos por decir que nunca jamás ellos serán colegiados por nuevos y futuristas aires. Digamos que es sorprendente ver que aún existen extremos del cual ya se pensaba que habían quedado en el olvido, pero lamentablemente, están tan presentes en calidad de política interna, que la preocupación crece con mayor velocidad. Sugerir sobre aquellas experiencias, es un mal que de a poco va decidiendo cuáles serán los nuevos desafíos por resolver.

Mientras que el continente Americano tenga sus pruebas de que los cambios sí traen beneficios, bueno es saber que ello no significa todo si es que grupos sociales no dan cuenta de que el error ya se está disipando. Para bien, es notar las diferencias, es decir, ver imágenes y videos de violentas manifestaciones como si se tratara de la primera o segunda guerra mundial, o algo mucho más antiguo que eso, da cuenta entre otras cosas, de que promover un ideal, a lo menos tiene sus límites.

Hoy en día los continentes están en una etapa en que no es factible pensar en la economía si es que un país vecino no está de acuerdo completamente con “las políticas comprometidas”. Vale decir que, esto es señal que en el mundo no se está solo, bajo ningún prisma, a menos que se tenga una solución a mano (poco factible) para dar cuenta cuál es el correcto camino a seguir.

En esta cotidianidad continental, existen opiniones, manifestaciones, puntos de vista que si no son atendidos a la brevedad, están seriamente configurados para crecer en fuerza, sin que nadie los tiente, es por ello entonces que, al seguir la técnica de los diálogos, abre más posibilidades de captar más ideas, pero sobre todo, fuerza de apoyo, lo que no es menor en una ciudadanía más informada y menos informal. Ese es el mundo de hoy, el que ya está disponible a decir lo que le gusta y lo que no. Los genios y soñadores que están en las bibliotecas esperando ser leídos quizás tengan una sonrisa, pero no porque se les lea, es porque ya ven el tiempo de los brotes.

El significado del apoyo social, tiene un perfil menos aparatoso, y en consecuencia, menos abultado o sin sentido. Esto quiere decir que más temprano que tarde, los cambios se medirán no en el tipo de decisión que se tome desde las cúpulas de la elite, más bien, si el acuerdo está bien sugerido y representado. Tarea no menor a estas alturas, ya que a decir verdad, la pretensión de algunos personajes reconocidos en las líneas públicas, no darán el ancho si a lo menos, tiene un grado de captación respetable sobre una sociedad más activa y menos dicharachera.

La finalidad de todo, siempre es ver al ser humano como un fin, y no como un medio. Pues suena ideal, pero no lo es, es decir, el fin es a la vez el medio. Esto ya está ocurriendo, donde de esta forma y sólo así, se establecen nuevas pautas, que mejor dicho son nuevas en estilo de organizarse. La pregunta es ahora ¿Cuál sería el nivel de preparación si al mismo tiempo no se está dispuesto a seguir correctamente las oportunidades que se presentan hoy en día? Por cierto que esto propone otro análisis, ya que por sí sola, una sociedad no es completa si no tiene un claro y avalado poder que los gobierne, de costa a costa.

Mauricio Gallardo, Chile.

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