Tenemos que hablar

Jenny Fernández

Verdad ajena

Sun moon
Autor: Mikey Spinoza | Fuente: http://mikeyespinosa.com

Sí, tenemos que hablar. Pero que quede entre tú y yo, no vaya a ser que luego haya testigos de lo que voy a decirte y no pueda negarlo. Te odio.

Y te odio por una simple razón; te quiero de más. No te rías, que te hablo muy en serio. Ya lo dice Vetusa Morla, maldita dulzura la tuya, maldita dulzura la mía, y, lo que es peor, maldita dulzura la nuestra.

Aunque sonría cada vez que lo escucho, te juro que odio tu nombre. Y tu pelo. Y tus manos. Y tus labios. Tu barba. Joder, y tus malditos ojos. ¿Por qué les echan esos pulsos a los míos que siempre se sonrojan? Te odio, de verdad te lo digo. Pero no sólo eso, es que además también me odio a mí, justo ahora porque por tu culpa también me quiero de más. O tal vez no. Quizá solo me quiero bien, lo justo, pero ya es más que antes y a mí eso ya me parece de otro mundo.

¿Sabes? Esto ya no se puede parar, y creer que sí es simplemente engañarse. No se puede o no se quiere, que a efectos prácticos es lo mismo. Pero me parece bien, y sé que en realidad a ti también. No temas, no te preocupes, te dejo odiarme de la misma manera o incluso más. Porque sé, no creo, yo sé, que lo harás igualmente. Si es que no lo haces ya. Para. ¿Te lo has preguntado alguna vez? Sí. Apuesto a que sí, me apuesto lo que quieras a que lo haces cada vez que me miras. Oye, y a propósito, ¿alguna vez te has visto mirarme? Puede que debas hacerlo. Quién sabe si así podría disiparse cualquier posible duda y dejar, entonces, que siga fluyendo nuestro peculiar y metafórico odio. Queriéndonos de más sin querer. Recuerda, siempre, siempre sin querer.

Te juro miento que no era mi intención, pero como quieres que no te odie si, para variar, ya estoy escribiéndote otra vez.

Mi reflexión de esta semana, señores lectores, es la siguiente: “Presta atención a las señales y actúa, o pasarán por tu lado y entonces llorarás sin cesar, encogido y envuelto en una vieja manta que, cabrona, todavía conserva su perfume.”

Jenny Fernández, España.

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