Escueto apoyo

Mauricio Gallardo

Clinton

Después de una seguidilla de manifestaciones públicas, lo mínimo es esperar que los resultados tengan mucha coincidencia. De no ser por esta simple metodología, las cosas se complicarían mucho, pues tal parece que esa es la situación para algunos candidatos dentro de la considerada nación más poderosa del mundo. No es bueno decir que por regla general los efectos ya estaban pronosticados, lo cierto es que nadie se ha sentido ajeno a la sorpresa del tipo de apoyo y pensamiento sobre el cual está teniendo influencia con mayor fuerza. Antes, digamos, eso era lo que básicamente denominaban “retrogrado” ¿Pero qué pasó que todo ha cambiado tanto?

Una buena pregunta y en un momento crucial. Es decir, de todo lo que se ha observado, podemos catalogar como tiempo no perdido desde el punto de vista de los resultados. Actualmente las miradas en masas demuestran madurez, objetividad, certeza en el sentido de hablar con claridad y manifestarse del mismo modo. Suponer entonces que es un mero juego, habla de la falta de lectura de entre “los representantes”. Los países desarrollados tienen una ventaja magistral y es que de esta forma ninguno queda fuera del verdadero valor de un voto.

Por supuesto que en todo el mundo, existen regiones más representativas que otras, enseñando entre otras cosas que, si bien el poder económico tiene mucha influencia, lo decisivo está en qué opinan sus usuarios y beneficiarios. Los cambios por de pronto siempre pasan por este colador, que, aunque suene poco tradicional, está más vivo que nunca. Esperando que todo se pueda entender de la mejor forma la política siempre está en deuda si hablamos de cambios, estrategias, desarrollo, accesos y mucho más. Principalmente el buen estilo prima. La política sin medios, por ejemplo, es un medidor constante, lo mismo en el caso contrario.

Es por ello que las influencias tienen tanto que hacer en un mundo con velocidades radicalmente distintas a no hace mucho tiempo atrás. Para conseguir un buen atributo con ello, siempre se toma en cuenta la capacidad de comunicar con claridad y destreza mucho más que una base política que, en la mayoría de los casos, es el motivo del “cansancio”. La emocionalidad, en tanto, interpreta un papel también bastante interesante, y es que con ello los contenidos han ido cambiado notoriamente, sea en temas económicos, políticos, sociales, nacionales e internacionales, como también en asuntos puramente de control bélico.

No es mucho pedir, entonces, algo que tiene fuerte participación en masas: hablar sin filtros sobre control. Lo humano siempre tiene que recordar tal atributo, ya que son ello incluso los mensajes más limpios pueden sufrir un fuerte deterioro y eso puede ser el primer motivo de profundos desajustes en lo que concierne a poder de solución. ¿Es acaso distinta la situación en países emergentes o en vías de desarrollo? Cierto que no; eso se llama verdadero poder. Congraciarse con un nuevo estilo, conocido más como de comunicación que basado en ideales clásicos, tiene a la élite de cualquier nación a prueba.

Salvaguardar las doctrinas es por defecto un bien intocable, sin embargo, se espera de sus participantes que tengan un eficaz conector con una realidad actualizada, más que lo que digan los medios de comunicación. El fin de todo siempre es encontrar el equilibrio ideal entre lo que son la responsabilidad y los derechos, una fórmula que tiene de cabezas blancas a cualquiera que quiera desafiar la historia llena de virtudes y defectos. Las distintas generaciones son la demostración por un lado de cuáles en realidad deberían ser las prioridades públicas —por ejemplo, la mayor habla de un país de hoy y con bases para el futuro—, los nuevos se refieren al mañana como única solución. Es bueno notar estas diferencias si es que no se tiene claro cuál es el mejor estilo, aunque ello es modificable siempre, sobre todo en el camino. Excusas hay muchas, pero no suficientes para dar con la fórmula perfecta y claro, eso ni los historiadores eruditos lo han podido encontrar. La sorpresa descansa siempre en cómo finalmente la opinión pública defiende sus posturas, dando más información que molestias, era que no.

Lo mejor que podría pasar en una nación desarrollada es que la política encaje perfectamente en todo ámbito de cosas, pues de otro modo la robusta estructura prontamente podría ser cuestionada, no solo por sus habitantes, sino desde todos los rincones donde exista cualquier grado de dependencia especialmente en ello. En fin, lo que se puede aprender desde éstas es mucho más de lo que se espera siempre. La razón, curiosamente, no nace desde una elite o pequeño grupo favorecido, más bien, de un amplio y transversal universo de opinión, que entre otras cosas y a ratos no es menor considerar. Pues el resultado que deriva de una simple insignia pronto quedará reducido a un escueto apoyo.

Mauricio Gallardo, Chile.

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