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Maradona de Emir Kusturica

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Por Guillermo Guzmán
Maradona en un partido del mundial de México 1986 | Fuente: SportWorlds
Maradona en un partido del mundial de México 1986 | Fuente: SportWorlds

¿Quién es Maradona? Le preguntaba a mi abuela un junio del 94. Ella me respondió: “un señor que juega al futbol, habla chistoso y que es muy engreído”. Cabe señalar que a mi abuela no le gustaba el fútbol, es más, ni siquiera lo veía por televisión. Mi abuela sólo tenía un aforismo respecto al fútbol: “Nunca le vayas al América”. So pena de ser tratado por ella como un bruto cualquiera.

El personaje argentino traspasó las fronteras, no sólo entre los países de América Latina, sino de todo el mundo. Sus hazañas en Argentinos, en Boca, su paso por Barcelona, su leyenda en el Napoli y su consolidación en la selección argentina fueron creando su deidificación por los aficionados. Amado por multitudes. Respecto a Diego Armando Maradona, hay una regla específica: lo amas o lo odias, te cae bien o no.

Maradona era poseedor de una zurda providencial, de gran empuje y garra. Un jugador completo que lo mismo golpeaba la pelota de fuera del área, o remataba de cabeza, lo mismo asistía a sus compañeros o metía goles con regates mortíferos para los defensores rivales; ganador de la copa del mundo en el mundial de México 1986, poseedor de un gran pundonor y, si algo nunca se le va a reprochar al Diego, es que al equipo que fue, equipo que siempre se lo echó al hombro en momentos difíciles.

Entre los múltiples matices del personaje, se encuentra el Diego que nació en Lanús, que se crio en Villa Fiorito un barrio pobre del sur de Buenos Aires. También está el jugador que debutó a los quince años con Argentinos Junior; el deportista de los grandes logros, pero también de los excesos; y un personaje donde la condición humana se muestra sin maquillaje, un personaje mítico representante de la cultura argentina.

Algo muy común dentro de los ídolos, es el tratamiento que se hace de sus legados. Siempre se trazan sus gestas épicas, las grandes hazañas, su amplio ideario, sus amores, su calidad moral. Pero algo que los distingue a unos de otros es la honestidad. Pocos son los personajes que regresan sobre sí mismos y comparten sus logros pero también sus lastres. Maradona es uno de ellos.

Al leer su autobiografía, Yo soy el Diego, me doy cuenta de su “incomoda” honestidad (“incomoda” para otros, pero no para él), pues él ha hecho de su frontal personalidad una forma de vida. Reconociendo sus errores, aceptando sus responsabilidades y señalando los vicios del futbol y sus participantes.

Es por ello que el que alguien haga un documental sobre “el Diez”, se antoja una tarea para muchos chocante y obvia. Pero la narrativa tan personal e íntima que logra el director serbio Emir Kusturica con su documental Maradona (2008) hace que este esfuerzo se destaque de los demás.

Entre la filmografía del realizador se encuentra: Papá está en viaje de negocios (1985), ¿Te acuerdas de Dolly Bell? (1981) El director serbio ha sido dos veces ganador de la palma de oro del festival de Cannes, ganador también del oso de plata en el festival de cine de Berlín; entre muchas otras distinciones.

Maradona (2008) muestra una cronología del jugador argentino, sus primeros inicios en Fiorito, su ascenso en el futbol, sus excesos, su adicción a la cocaína, su opinión sobre los problemas sociales y finalmente; su militancia y simpatía por los gobiernos de izquierda de América Latina. Ni Kusturica, ni Maradona ocultan la visible línea política del documental, donde se muestra su amistad con el presidente: Hugo Chavez, Evo Morales y Fidel Castro; con este último, amistad de ya muchos años.

Maradona muestra sus opiniones y preocupaciones políticas como las de cualquier otro ciudadano; defiende su derecho a hablar, sosteniendo que éste no se trunca con el hecho de ser jugador de fútbol (como en el caso de Pelé, al que crítica duramente por su relación con Blatter). Este documental en el que también Kusturica participa como narrador; hace un repaso de la Latinoamérica contemporánea asolada por el neoliberalismo y sus políticas. Una película imprescindible dentro de la filmografía del deporte más popular del mundo. Un deporte que necesariamente está relacionado con las condiciones sociales del orbe.

En palabras del propio Maradona: “Kusturica me dio el respeto que toda persona necesita”.

Guillermo Guzmán, desde México.

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