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¿Por qué el papa no habló de Ayotzinapa?

Agenda Ciudadana

Por Fernando Rubio, desde México
El papa Francisco. | Foto: AP, fuente: info7.
El papa Francisco. | Foto: AP, fuente: info7.

Varias han sido las voces que han criticado al papa Francisco por no haberse pronunciado durante su reciente visita a México en torno al caso Ayotzinapa, calificando al Pontífice como tibio, desinteresado, sumiso e hipócrita. Incluso, hay quienes sostienen que el obispo de Roma no habló de “los 43” a causa de una especie de “veto temático” sugerido por el presidente Enrique Peña Nieto.

A decir de estos críticos, el máximo líder de la Iglesia Católica debió haber incluido, en al menos uno de sus discursos, alguna valoración explicita sobre la tragedia ocurrida el pasado 26 de septiembre del 2014, en la que desaparecieron 43 estudiantes de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa luego de haber sido atacados por elementos policiacos en el municipio de Iguala, Guerrero.

Sin embargo, y más allá de las reales o ficticias peticiones del ejecutivo federal para que el papa Francisco no hablara de los normalistas desparecidos, lo cierto es que el Jefe del Estado Vaticano optó por no reducir el tema de la violencia y las desapariciones a un caso en particular y, por el contrario, abordarlo desde una perspectiva más amplia en la que se incluyera a todas las víctimas, tal y como lo explicó durante su viaje de regreso a Roma, Italia.

De haber focalizado el tema de las desapariciones en el emblemático, y doloroso, caso Ayotzinapa, se hubiera “invizibilizado”, una vez más, a las más de 22 mil víctimas reconocidas de este crimen, las que, por cierto, también merecen atención. En ese sentido, las intervenciones de Jorge Mario Bergoglio no solamente fueron acertadas, sino hasta plausibles.

Adicionalmente, los “muchos” grupos sociales interesados en incluir su causa en el mensaje del Papa, dentro de los que se encuentran los padres y familiares de “los 43”, se mostraron “enfrentados entre ellos”, “contrapuestos” y “con luchas internas”, de ahí que se optará por verlos a todos durante la misa que prefirieran, de acuerdo con lo declarado a la prensa por el Sumo Pontífice durante su vuelo de regreso a la Santa Sede.

Por lo anterior, se entiende que Jorge Mario Bergoglio, en su carácter de Jefe de Estado y siendo respetuoso de las formas incluidas en la Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas y la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, documentos que establecen los parámetros de la actividad diplomática, prefiriere no personalizar el tema de las desapariciones en un solo grupo, a fin de evitar un conflicto mayor en el país que visitó del 12 al 17 de febrero pasado.

Por ello, resultan exagerados los posicionamientos de quienes hubieran preferido que el Papa enarbolara la causa de un grupo en particular y con ello abandonará por un lado su misión conciliatoria y por el otro su responsabilidad como Jefe de Estado que visita otro Estado.

Finalmente, vale la pena subrayar que a Jorge Mario Bergoglio no le corresponde investigar, exponer, ni solucionar, la tragedia ocurrida a los 43 normalistas desaparecidos, esa responsabilidad corresponde a las autoridades mexicanas las cuales, a decir del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes para el caso Ayotzinapa, han hecho un trabajo lento y desaseado.

Fernando Rubio, México.

 

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