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Quiero ser alguien que no soy

Verdad Ajena

Por Jenny Fernández
Elenco del programa cámbiame.
Elenco del programa cámbiame.

El pasado lunes, 29 de febrero, se emitió en una cadena de televisión de ámbito nacional el episodio —creo— más polémico de este programa, el número 182 de Cámbiame. Como bien dice el nombre del reality, el objetivo es cambiar. La gente que pide el cambio sale a una pasarela que va acercándose a los estilistas —Pelayo Díaz, Cristina Rodríguez y Natalia Ferviú— y han de contar “su historia” antes de llegar al final de la pasarela. Si al menos uno de los tres estilistas no pulsa el botón, se realiza el cambio.

Vamos, que hay que dar pena —o al menos intentarlo—, todo sea por ir a la tele y poder fardar.

Cada día, más de 1,3 millones de espectadores (13% de cuota de pantalla) permanecen fieles al espacio producido por La Fábrica de la Tele, algo que sinceramente me parece un poco triste.

El cambio número 182 se realizó a una joven de apenas 18 años llamada Elisa, quien sufría una enfermedad rara denominada síndrome de Marfan, una enfermedad que hace que sus extremidades sean más largas. Su historia emocionó a los tres estilistas, así que la tímida —e inocente— Elisa tuvo que escoger quién sería el o la que le haría el cambio; el gran cambio, como ellos mismos lo llaman.

Evidentemente, la pobre no sabía dónde se metía. La protagonista de #cámbiame182 fue trending topic en Twitter buena parte del día, y no era para menos. Su look inicial no salía del negro, y se escondía tras su larga melena y un flequillo algo emo —aunque aclaró que no se sentía “dentro de ese grupo”. Digamos que Cristina Rodríguez, la que fue elegida para realizar el cambio, se tomó eso muy al pie de la letra. Tanto que la convirtió en la hija de Ronald McDonnal. De hecho, os dejo una foto.

Dejando a un lado la ropa que le pusieron (véase el vídeo), he de decir que el pelo me parece fantástico y el maquillaje también. Pero volvemos a mi columna de la semana pasada, ¿quién tiene el poder de decidir lo que puedes llevar y lo que no? ¿O etiquetar como bonito/feo?

Aunque no sé que es más triste, si eso o decidir cambiar por los demás.

Como era de esperar —y la misma Cristina lo sabía—, el cambio no agradó a Elisa, que no quería ni podía mirarse al espejo. La estilista se tomó este gesto como una ofensa hacia su trabajo y abandonó el plató. Pelayo, personaje prepotente donde los haya a mi parecer, abandonó también su puesto en solidaridad con su compañera. Por supuesto, no sin antes llamar desagradecida y grosera a la joven que, por otro lado, seguía en shock. Igual le reflejaba el chubasquero… Pero esto no se quedó solo en el plató, el “humilde” estilista continuó con el reproche vía Twitter.

Llegados a este punto, puede iniciarse ya el debate.

Para empezar, nadie obligó a la joven a ir al programa, eso está claro; y que yendo se exponía precisamente a lo que pasó, también. Pero no por ello tienen derecho a, si no le gusta como se ve, tacharla de grosera, desagradecida y demás calificativos que me niego a incluir. Al parecer, Cristina transformó así a Elisa para “darle una lección” y ayudarle a entender que no tenía por qué esconderse del mundo. Más o menos así lo explicó ella, y a pesar de que la explicación y lección me parecieron algo acertadas, a la par que exageradas, se pasó con la paleta de colores.

Nadie tiene el derecho, ni el poder, de cambiarnos, excepto nosotros mismos. Así que no te disfraces de alguien que no eres. Quiérete así; único, especial, extraordinario, sobresaliente y singular. Raro. Real.

Jenny Fernández, México.

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