Carta a una hermana

Cartas abiertas

Por Elvis Alejandro Zorrila
Parte de 'El nacimiento de Venus', por  Sandro Botticelli.
Parte de ‘El nacimiento de Venus’, por Sandro Botticelli.

 

Tenía seis años cuando me dijeron que iba a tener un hermano, aunque la palabra exacta no fue esa sino “hermanito”. Así, en diminutivo, como suelen hablar mis padres. Para tal noticia no hubo nada especial como hoy se suelen ver por vídeos, donde los padres preparan el escenario y graban a sus hijos para ver la reacción que tendrán al enterarse que viene en camino un hermano. Por eso, como no hubo testigos oculares más que mis padres, describiré mi reacción: estuve serio, me quedé en silencio por varios segundos y di una pequeña sonrisa. Así. Sencillo. Sin lágrimas ni gritos.

Fueron nueve meses que vi a mi madre sufrir por los malestares del embarazo, pero la ilusión de ver a mi hermano crecer en su vientre me hacía inventar infinidades de historias que compartiríamos juntos como el jugar fútbol, las canicas, el tan famoso trompo y, ¿por qué no?, pelear de vez en cuando.

Pasados los meses, me llegué a enterar que mi hermano nunca nació.

Mis padres llegaron a casa. Mi madre cargaba con mucha delicadeza un pequeño bulto pegado a su pecho. A ambos se les veía felices mientras yo seguía escondido detrás de algún aparato que no recuerdo. —Ven, mira a tu hermanita —Me dijeron. Di un paso, —¿Hermanita? —Me dije, y retrocedí inmediatamente. —Ven, no tengas miedo —Con mucho cuidado, como quien camina para que no se sientan tus pasos, llegué a ellos y ahí estaba ella, mi hermana.

Luego de eso no recuerdo más, es como si en ese momento una tormenta de confusión hubiese arrasado mi pueril imaginación que había tenido meses atrás.

Hermana, hace pocos días cumpliste 16 años. Las historias que inventé cuando aún era niño se han cumplido. Hemos jugado fútbol, canicas, trompo e infinitas veces hemos peleado.

Ven, sigamos construyendo castillos de naipes. No te preocupes, puedes derribarlas cuando se te antoje porque tú eres la princesa.

Elvis Alejandro Zorrila, Perú.

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