El ciudadano

Portalápices

Por Guillermo Guzmán
Elecciones en Oaxaca.
Elecciones en Oaxaca.

Hay un planteamiento que he rumiado desde hace algunos años: ¿qué es lo que hace a una persona ciudadano(a)? Personalmente, me considero un hombre con más inquietudes que certezas y un no gustoso de las prescripciones morales. Pero una respuesta probable a mi rumia sería: El interés en la cosa pública (la res publica). Mucho se habla de la importancia del ejercicio de la ciudadanía, pero antes de hablar de ella como una panacea, hay preguntas que me saltan al respecto: ¿cuál es mi nivel de interés en la cosa pública? ¿Es alto, bajo o nulo?

En la retórica electorera, cada día es más frecuente la prostitución de los conceptos. Curiosamente, a los que menos les importa que haya un genuino ejercicio ciudadano son los que ocupan la palabra ciudadanía en su verborrea. Por ejemplo, las “candidaturas independientes”, donde algunos de los mismos anquilosados réptiles corruptos simulan tener interés en la cosa pública y no en las arcas públicas. Antes de ensalzar y vanagloriarlos, se debería hacer una precisión: no es lo mismo un candidato independiente que un candidato sin partido; usted haga sus propias reflexiones.

El compartir la rumia de mi idea del ciudadano viene a colación porque próximamente se realizarán elecciones para gobernador en mí lugar más querido del orbe: Oaxaca. Un estado que para mí es un mundo, que aún con todas sus falencias, sus asuntos pendientes, y los miles de cosas buenas (que se defienden por sí solas), es mi hogar, al igual que el de muchos privilegiados que son oaxaqueños y oaxaqueñas. Si para Carlos Fuentes la Ciudad de México es la región más transparente, para mí Oaxaca es la región multicolor. Por lo tanto, me interesa que una persona capaz y honesta pueda estar a cargo de la responsabilidad que los votantes hemos depositado en él. Si no puede, por su incompetencia, hacer frente a los cientos de asuntos pendientes que Oaxaca le demanda, y que acorde a la investidura de servidor público está obligado a resolver, tenga la decencia de renunciar. Un gobernador para el cuál la rendición de cuentas y el combate genuino y feroz a la corrupción sea la piedra angular de su gobierno. En palabras llanas: un personaje que dé la talla para la grandeza de Oaxaca.

Ayer vi una parte del debate de los candidatos, quienes con su falta de carisma y de propuestas reales muestran lo desangelada y agonizante que está la democracia mexicana. Yo no tuve que ver más del circo de desacreditaciones, del concurso para ver quién era menos corrupto, de su falta de acercamiento a la ciudadanía, de argumentos y propuestas frescas, de expresión en el lenguaje, de compromiso, en fin la evidencia de sus múltiples yerros; para poder descartar a cuatro candidatos sobre otorgarles mí voto.

Me parece que son siete candidatos, contando a los de los partidos satélite. El 60% ya está para mí descartado y todo por ver que desde ahora en el territorio del lenguaje, son bastante mediocres. “La ciudanía es el interés en la cosa pública y la acción que se genera en consecuencia”. Me parece una adecuada y preliminar definición. Un ciudadano, al ejercer el voto por un candidato, debería razonar su opción, reflexionar sobre qué consecuencias traerá para los otros ciudadanos esa decisión y si —el candidato— está dispuesto a asumirla. Éste ejercicio no es como el que hace el hincha de fútbol: “Mis colores hasta la muerte” o el otro menos afortunado “aforismo”: “¡A huevo nos los chingamos, ódiennos más!” No, la política es humana, y hay la oportunidad de cambiar los prejuicios por ideas razonadas.

Pero para que vean que no me ensaño con un deporte del cuál además tengo que confesar, también soy aficionado, viene a mi mente el ejemplo del equipo brasileño Corinthians y su Democracia Corinthiana, cuyo uno de sus abanderados fue el grande y atípico mediocampista Sócrates. Este partido, mediante sus eslóganes en la camiseta de juego como: “Diretas-já” (Elecciones ya) o ” “Eu quero votar para presidente” (Quiero votar para presidente), buscaban mediante la acción democrática, hacer frente a la dictadura militar brasileña.

Ejemplos de ejercicios ciudadanos hay muchos, y creo, sin lugar a dudas, que el voto informado y razonado es uno de ellos. Usted saque sus propias conclusiones al respecto.

Guillermo Guzmán, México.

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Un comentario

  1. Diana Escalera
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    AMLO merece ser el presidente. No es justo eso de la charlataneria política del PRI-PAN. Vaya balbuceo barato de la demagogia que tienen a Mexico navaegando bajo desigualdad brutal.

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