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El camino de dos vecinos

Ciudadanía 3.0

Por Juan Diego Balam
AMLO y Trump. | Fotografía: posta.com.mx
AMLO y Trump. | Fotografía: posta.com.mx

Hay dos señores, ambos con cabellos brillantes —uno de oro, el otro de plata—, ambos dentro de sus sesentas y uno más viejo que el otro; los dos tienen ideas extremistas —uno fascista, el otro comunista—, uno no quiere a los mexicanos y el segundo no quiere a los americanos. Este par busca la presidencia de su respectivo país, el primero está más cerca que el segundo. La combinación que se daría en el caso de que los dos coincidieran en el cargo más importante de Estados Unidos y México, se resumiría en una palabra: caos.

Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador se han convertido en dos figuras emblemáticas dentro de la política de sus países. A Trump le ha costado menos tiempo que a AMLO. Mientras que Donald se ha quitado de encima a todos sus contrincantes para sólo quedar frente a frente con Hillary Clinton, López Obrador no ha podido ni con Calderón, ni con Peña Nieto.

Algo que tienen en común es que ambos han aprendido a competir políticamente y han ganado seguidores para sus campañas electorales. Según datos de la NBC, la simpatía que los republicanos sienten hacia Trump ha pasado de un 20% a un 70%. Aquí, en México, varias encuestadoras ubican a AMLO como el candidato a la presidencia más conocido y el que más está en la mente de los votantes.

Sabemos que en el país vecino los periodos presidenciales son de cuatro años, con extensión a uno más. Nosotros, en México, tenemos presidente por seis años. El 8 de noviembre próximo veremos a alguien reemplazar la silla más poderosa del mundo, que ocupa Obama, por ahora. Existe una posibilidad muy grande de que después de los primeros dos años, López Obrador cumpla el mismo sueño de Donald.

Tener a estos dos en el poder sería desastroso. Está de más decir lo que ambos se han encargado de hacer obvio. Por un lado, Trump querrá aplicar una política migratoria de restricciones, limitante, discriminatoria que mermará el esfuerzo latino por buscar oportunidades en el mercado estadounidense. Andrés Manuel, de lograr su cometido, implementará acciones que limitarán el libre mercado, buscará que el Estado sea quien dirija algo que solo le corresponde a lo privado; esto perjudicará las relaciones comerciales con uno de nuestros socios más importantes: Estados Unidos.

Como sea, se avecina un escenario bastante complicado. Encomendémonos a “santa” Hillary Clinton y a Dios, para que Trump no llegue a la cumbre y, en México, salga un candidato decente, y nos salven de una suerte que nadie quiere vivir: dos locos en el poder.

Juan Diego Balam, México.

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