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La reforma educativa: monumento de cultura y barbarie

Dimensión Crítica

Por Samuel David Zepeda López
Policías se resguardan durante un enfrentamiento con maestros en el poblado de Hitzo, del sureño estado de Oaxaca, contrarios a la reforma educativa. | Fotografía: EFE/Mario Arturo Martínez
Policías se resguardan durante un enfrentamiento con maestros en el poblado de Hitzo, del sureño estado de Oaxaca, contrarios a la reforma educativa. | Fotografía: EFE/Mario Arturo Martínez

 

Bien decía Walter Benjamín: “todo monumento de cultura es también un monumento de barbarie”. Esto significa que todas las maravillas modernas de la cultura, que nos deleitan y asombran, guardan también en su seno una parte obscura y terrible que les permitió ser. Por ejemplo, las grandes pirámides de Egipto, consideradas unas de las primeras siete maravillas del mundo, reflejan una gran comprensión geométrica, una impresionante capacidad arquitectónica, una ferviente espiritualidad y son el pináculo monumental de una cultura tan prolífica como lo es la cultura egipcia, pero también, esas mismas pirámides, que han aguantado firmes el pasar inclemente del tiempo, ocultan la barbarie de sus génesis y es que son monumentos de la opresión de miles de esclavos; también son monumentos a la barbarie y el sadismo de un pueblo que brutalizaba humanos por el ego de un gobernante que quería, de algún modo, inmortalizar su nombre. Así, las pirámides se yerguen con la sangre y los huesos roídos de miles de esclavos sacrificados en su edificación.

De manera análoga podríamos analizar todos los grandes monumentos de cultura que existen en el mundo, desde los históricos ya consolidados hasta los más recientes y modernos edificios culturales, pero lo que ha motivado los presentes renglones no ha sido otra cosa que la reforma educativa en México, una reforma que, como ya hemos dicho en entregas pasadas, es más una reforma administrativa que una reforma educativa, pues los contenidos académicos,, las metodologías de enseñanza y las estrategias didácticas no forman parte de esta reforma. La reforma educativa está más preocupada por una reestructuración en las formas y modos de contratación y recontratación de los profesores, que en dar un giro a la educación de un país con uno de los indicies más altos de rezago educativo.

Más allá de lo que podamos discutir sobre la pertinencia o no de dicha reforma, lo que ha llamado la atención es la actitud tomada por el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, quien en reiteradas ocasiones ha manifestado estar abierto a salir en las cámaras, salir en portadas y visitar escuelas, pero no a discutir su posición. Desde las manifestaciones por parte de los estudiantes del IPN, Nuño dejó en claro que su posición en cuanto a todo lo que proponga será eminentemente inflexible y, si llegase a ver alguna clase de dialogo, éste se dará en los tiempos y formas que el Secretario vea pertinentes. Dicha postura no sólo aplicó con los alumnos del IPN, sino también con todos aquellos profesores disidentes de la reforma educativa, a quienes les pidió “no perder el tiempo y aceptar que la reforma educativa es una realidad”. Bajo la misma tónica, recordamos que el titular de la SEP aceptó que dialogaría con los profesores disidentes luego de que ellos aceptarán la reforma, es decir, Nuño puso como condicionante para discutir que los profesores aceptaran aquello en lo que no están de acuerdo. Y es que, más allá de si uno está o no de acuerdo con la reforma , el simple hecho de que un servidor público, en un país democrático, tome ese tipo de actitudes es sumamente reprobable, en especial si se es uno de los potenciales candidatos a la Presidencia.

Esa misma actitud cerrada al dialogo de Nuño impulsó las últimas movilizaciones de las diferentes agrupaciones de profesores que están en contra de la reforma educativa, en especial, de la CNTE y su sección 22. Así, ante estas movilizaciones, el titular de la SEP nos ha mostrado que lo que le falta de conocimiento académico le sobra en manejo de medios y en despotismo, pues desde que iniciaron las movilizaciones, diferentes medios de comunicación se han enfocado en desacreditar el movimiento de profesores y ocultar las confrontaciones con policías, mientras que, a la par, Nuño ha utilizado su poder político para descontar el salario y despedir a todos profesores que no asistieran a clases por ejercer su derecho fundamental a la protesta, además de que los líderes de la CNTE han sido cazados y procesados con una velocidad pasmosa, lo que nos hace cuestionarnos: ¿por qué hasta ahora se les procesa? ¿Por qué tan rápido se les ha capturado y procesado?

Es sumamente triste que un puesto que ocuparon figuras tan importantes de la educación en México como José Vasconcelos, Torres Bodet, Justo Sierra y J. Reyes Heroles, hoy sea ocupado por una persona que no tiene relación alguna con la educación, que nunca ha dado clases ni formado parte de una administración escolar; alguien con ninguna formación en educación, con casi nulas publicaciones y que su formación la ha tenido principalmente en instituciones privadas y en el extranjero, es decir, es alguien que no conoce ni teórica ni vivencialmente la educación pública de nuestro país; una persona que sólo quiere utilizar su puesto político como trampolín para postularse a una gubernatura o a la Presidencia; una figura que la apunta a la “mucha política y poca educación.”

Lo peor ha ocurrido este fin de semana en Noxchitlán, Oaxaca, en donde las confrontaciones entre profesores y policías han causado decenas de heridos y más de 3 muertos (al momento). Con esto, pase lo que pase, no podemos negar que esta monumental reforma, junto con el monumental ego del Secretario que busca inmortalizar su nombre y ser candidato a la Presidencia, ahora están manchados de barbarie, de lodo, de lagrimas y sangre de profesores que nunca en la historia se podrán quitar de las entrelineas de una reforma educativa impuesta.

Samuel David Zepeda López, México.

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