Temer y sus andanzas

Acordes políticos

Por Osvaldo Osorio
Michel Temer y, la ahora ex presidente, Dilma Rousseff.
Michel Temer y, la ahora ex presidente, Dilma Rousseff.

 

Este ha sido un año glorioso, dulce y sabroso para el ahora presidente de Brasil, Michel Temer. La estrategia del ahora presidente es diga de un libreto digno de Hollywood: el vicepresidente le serruchó el palo a la que fuera su colaboradora y su superior durante dos periodos presidenciales; a la mujer que, prácticamente, lo insertó en las entrañas del poder ejecutivo del Brasil.

Sin embargo, no todo es “culpa” de Temer y la coalición golpista. Dilma fue cegada por la ambición de controlar la legislatura, y mantener a Temer en la vicepresidencia era la manera de hacerlo. En la sexta economía mundial, ¿cómo no iba a haber entrones con la intención de hacerse con el poder? Ni modo, la locura del poder pone ciegos a muchos.

Así, en medio del relajo y con la cara llena de hipocresía, los senadores brasileños finalmente le quitaron el poder a Dilma Rousseff. Además, el fin del libreto no pudo ser mejor: el órgano legislativo brasileño enterraba un gobierno más de lo que en algún tiempo se llamó la primavera rosada.

Ahora bien, debido a que el juicio tenía veredicto desde el día uno, muchos pensaron que Temer iba a entrar en limpio a la presidencia. Sin embargo, Temer, entre los dimes y diretes del PT y la oposición, llegó a la presidencia en medio de un escándalo sobre sobornos que le dieron a su partido para facilitarle la vida a una constructora encargada de trabajar en la hidroeléctrica de Belo Monte. Ya ni hablemos de sus ministros que, incluso antes del juicio contra Dilma, renunciaron dizque por citas con la justicia. ¡Ay virgen! Y eso que prometía transparencia y relaciones de primera con el mundo.

Si te digo que eso de la presidencia es como un juguete nuevo para Temer. Y es que fue a China para estrenarse en el G-20. Instalado en la sociedad estatista de China, el muchachón se puso su gorra neoliberal y anuncio que lo viene es privatización y concesiones para reactivar la economía del Brasil. Nada mal, considerando que allí estaba Macri. Digo, para cuadrar esa mini cumbre sobre “el arte de ignorar las protestas en las calles”.

Cambiar por cambiar es caer en un absurdo, como lo es el conformismo de votar por votar. La izquierda le llama golpe y la resurrección del Plan Cóndor, mientras que la derecha apuesta que creamos que Brasil solamente tuvo un cambio institucional. Si ambos dicen que tienen razón, porque no les dicen a los brasileños que vayan a las urnas y respalden a su nuevo jefe de estado. Tú sabes, por eso de la moda del referéndum revocatorio. Porque el que no tiene hechas, no tiene sospechas.

Osvaldo Osorio, Puerto Rico.

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