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El activismo y las redes sociales.

El siglo XXl vino a revolucionar la tecnología que conocíamos, a demostrarnos cómo acercar a los que están lejos con una conexión a internet, a decirle al mundo que el contenido digital sería el nuevo entretenimiento y que todos podemos interactuar al mismo tiempo gracias a las redes sociales, pues ya no solo coexistimos, también interactuamos; vivimos un momento valioso en la historia de la humanidad, pues tenemos voz y lugar para expresarnos en nuestras redes sociales.

 

Las redes sociales, por ejemplo, han sido el parte aguas de la mercadotecnia, han sido una ventana a la vida privada de los científicos y actores de revistas, así como el escaparate perfecto para las frases o acciones inocuas que el hombre ha decidido arbitrariamente, o libremente, publicar.

El activismo digital busca denunciar o llevar a cabo una implementación o adecuación de una acción o conducta humana que, como integrantes de la sociedad, tenemos derecho a ejercer y, en ocasiones poco afortunadas, nos vemos obligados a realizar.

 

Sin embargo, cuando juntamos redes sociales y activismo, no siempre resulta con éxito la petición, la concientización de la población sobre el tema, o de menos lograr un cambio. Las redes sociales, sin duda alguna, han sido el puente de unión de muchos, pero éstas pierden su valor cuando, apoyando una causa o denunciando una reprimenda política, en los argumentos se refleja el poco compromiso o, incluso, el poco conocimiento de la causa en cuestión. Lo mismo sucede cuando no apelamos a la enmienda del error y reducimos nuestra inconformidad y rechazo a lo sucedido, caricaturizando tal acto o conducta, dejándolo libre de toda condena legal. Poniendo el circo y esperando el pan, no nos convirtamos en cómplices de la culpa, al no saber exponerla.

 

Seamos seres responsables y congruentes, no seres que se valen de las redes sociales para estar a la moda en cuanto a la política del país; seamos congruentes con nuestra ideología, defendamos nuestra postura y seamos indiferentes ante lo que no comprendemos, para, así, buscar comprenderlo. Nunca dejemos de pensar, porque en ese momento la raza humana habrá perdido un hombre y habrá ganado un parásito.

 

“Pienso, luego publico.”

 

Por Lesli Jimenez Espinosa

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