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¿Qué es el TLCAN y qué le estamos negociando?

En los últimos 6 meses el destino del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte por su acrónimo en español) es un tema que ha estado en boga, ya que desde las primeras instancias de su campaña, el ahora Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho fuerte énfasis en el daño que este “documentillo” ha hecho a su país. Como es bien sabido, esta semana se dio inicio a las rondas de renegociación entre los tres países miembros del tratado para llevar a cabo una actualización de las disposiciones en él vertidas, encabezadas en el lado mexicano por el Secretario de Economía, Idelfonso Guajardo. En este sentido, es fundamental tener una concepción aproximada de la esencia y origen del tratado para poder llevar a cabo un juicio justo en relación a las demandas planteadas por cada país.

El TLCAN es un acuerdo logrado a principio de los años noventa durante la administración del entonces Presidente, Carlos Salinas de Gortari, pero que fue puesto en marcha en la administración subsecuente precedida Ernesto Cedillo. El acuerdo fue un pionero en materia comercial, ya que aunque algunos bloques económicos a nivel mundial comenzaban a tomar forma, ninguna podía presumir tanto lujo de detalle en su estructura legal. Este nuevo acuerdo funcionaría de manera muy sencilla, los productos elaborados dentro de la región (Estados Unidos, México y Canadá) con insumos producidos dentro de la misma región estarían exentos del pago de lo que es conocido en México como Impuesto General a las Importaciones (IGI) o lo que sería su homólogo en EEUU y Canadá (el General Import Duty).

Es importante destacar que el IGI es un impuesto que grava o desgrava todos los productos que ingresan al país a través de una base porcentual, con el objetivo de homogenizar los precios de los productos extranjeros y proteger la economía mexicana (hay que recordar que estas explicaciones están redactadas en términos generales y no indagaremos en términos tan técnicos del tratado).La desgravación de bienes con respecto a este impuesto se fue dando de forma paulatina en un proceso que tomó unos cuantos años para preparar a las industrias mexicanas y que pudieran competir con los bienes entrantes.

Este tratado ha sido sujeto de mucha controversia desde su creación en donde se argumenta que México fue pisoteado por el mismo ya que gracias a esta libertad económica la producción agrícola sería desplazada, así como la producción de muchas otras industrias mexicanas que no contaban con la tecnología suficiente para subsistir y condiciones especiales propuestas por Estados Unidos como la prohibición de transito de los vehículos de transporte mexicano dentro de su territorio como una medida de proteger a su sindicato de transportistas, una fuerza política muy posicionada allá en el norte de la región. Por otro lado, el tratado ha permitido llevar a cabo una especialización económica dirigida y el fortalecimiento de algunas otras industrias entre las que destacan la maquiladora y manufacturera, reflejadas en las su industrias automotrices y textiles, por mencionar un par.

Ahora bien, a casi veinticinco años del surgimiento del tratado, ¿Qué es eso que le quita el sueño a Trump para querer romper con un proceso de integración económico-empresarial, que -como Roma- no se construyó en un día?

De acuerdo a información publicada por el Ministerio del Comercio, así como por sus comentarios y tweets, al presidente de Estados Unidos le queja mucho en primero lugar el déficit comercial que existe entre su país y el nuestro, esto quiere decir que crecientemente Estados Unidos importa más de México de lo que le vende, situación que le ha quitado bastante el sueño. Adicionalmente ha mencionado su molestia relacionada con la pérdida de empleos en el sector manufacturero de su país, consecuencia de los bajos costos laborales en México lo que ha hecho migrar grandes centros de producción a nuestro país, sin embargo algunos especialistas surgieren que esta pérdida de empleos está directamente relacionada con la modernización y automatización de procesos que ha aumentado la productividad de las empresas manufactureras reduciendo el personal necesitado para llevar a cabo sus procesos.

En forma de amenaza, el Presidente de Estados Unidos ha sugerido eliminar el capítulo XIX del TLCAN el cual da acceso a la resolución de controversias comerciales bajo el juicio de autoridades de los tres países, siendo esta una de sus principales armas para lograr sus objetivos, ya que de eliminarse la citada disposición, su sugerencia es que las controversias comerciales sean juzgadas estrictamente por autoridades estadounidenses.

Esta etapa de construcción del NAFTA 2.0 (como le llaman los medios estadounidenses a esta renegociación del TLCAN) es una gran oportunidad para que México se saqué viejas espinas del acuerdo original y demuestre sabiduría aprovechando la experiencia de la que Trump carece en materia de política económica.

En días anteriores, se ha notado una fuerte sinergia entre el sector empresarial y político representando los intereses de la nación en esta ronda de negociación, esto último es una de las armas más importantes de México ya que los empresarios de la industria panificadora, agrícola y cementera por mencionar algunas, son clientes estratégicos clave para la subsistencias de industrias primarias exportadoras de Estados Unidos. Es cierto que este periodo de negociaciones será largo (esperado a terminar para principios de 2019) y que traerá mucha incertidumbre, por este motivo habrá que estar muy atentos al desarrollo del mismo ya que de él depende directamente el rumbo político-económico del país.

-Anonimo

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