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Cuando las propinas en los antros se volvieron un problema.

La propina no es cuestión de educación ni de costumbres

La vida nocturna o la simple distracción de cualquier persona; sin distinción de raza, edad o sexo, con el simple  afán de divertirse asistiendo a antros o bares. El alcohol resulta tener un precio más elevado comparado con el precio de un supermercado u otra tienda de conveniencia, sin embargo, esto no es problema o queja para el consumidor. La verdadera queja, se encuentra en las famosas “propinas” obligadas… bien, si nos remontamos al significado y etimología, sabemos que propina viene del latín propinare, dar de beber, siendo esta una recompensa económica por el buen servicio ofrecido, pero en la actualidad ya no importa el buen servicio, importa la propina obligada, misma que se vuelve un dolor de cabeza al ver la cifra.

La ley deja claro que cualquier establecimiento no puede exigirte la propina, sin embargo sucede y sucumbimos ante lo contrario.

Esto es un verdadero problema para el consumidor, mas allá de salir perjudicado en sus momentos de diversión, es una clara violación que cada fin de semana se lleva a cabo y <<nadie dice nada>>. El contrato infortuito del mesero, del establecimiento no es culpa del consumidor para que termine haciéndose responsable de su paga.

Dejar propina no es cuestión de educación, tampoco de no ser avaro, simplemente es cuestión de decisión y no de obligación.

 

¿qué hacer ante esta situación?

 

  • Lo principal es informar, amigos, conocidos o familiares, la propia no es obligatoria
  • Negativa de pago ante este cobro, la ley te respalda.
  • Cuando se presente esta situación, reportarla ante la Profeco.
  • Revisar tu cuenta de consumo.

 

Dichas alternativas son convenientes para la economía de los consumidores, pero sobre todo son accesibles, fáciles de llevar a cabo, además de generar una consecuencia tangible, misma que se encargara de acabar con esta clase de robos que, resultan ser violaciones a la ley.

Estar informado es una obligación, dar propina, es una decisión.

 

Por Lesli Jiménez Espinosa

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