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¿Puede un periodista de opinión dentro de su libertad de expresión, burlarse de creencias religiosas de otra persona?

¿Puede un periodista de opinión dentro de su libertad de expresión, burlarse des creencia religiosas de otra persona?

¡Sí se puede, sí se puede! Como diría el optimismo mexicano, pero la realidad es otra, la realidad de atacar a la intolerancia con intolerancia y a la ignorancia con ignorancia, envueltas en emociones, pues nos lleva a duros cuestionamientos, donde ya no sabemos qué hacer con la libertad de expresión y mucho menos con nuestras propias expresiones. Mientras, nos reducimos al escándalo, en ocasiones reaccionario, donde el siglo XXl nos quedó grande, y el conocimiento nos quedó corto.

Pues, la libertad de expresión no trae vestimenta hecha regulaciones, la libertad de expresión tiene un solo componente que es inalterable, mismo que al quitarse deja de ser libertad de expresión, y se convierte en mojigaterías moralinas.

Pues cualquier deidad, “artista”, cirquero, pensador y hombre está sometido a la opinión de los otros, a una opinión que no siempre esta de su lado, pero no por esa razón la censuraremos ya que es tan válida como la de un gobernante, un estudiante o un sacerdote, que sin policías del pensamiento, ejercen su libertad de expresión.

Pobres revolucionarios que lucharon por la libertad de imprenta y/o de expresión, que sin darse cuenta se la quitaron a regímenes opresores para entregársela a menores de edad que no supieron que hacer con la comunicación pero que de ella se apoderaron, y que lejos de serias preocupaciones como la sintáxis y la argumentación de sus textos, se han escandalizado por cualquier opinión. Pues al mismo tiempo que celebran la diferencia de cualquier tipo, agreden a quien la desafía y se vuelcan en callarlo. Será por un discurso inconsciente o por simplemente ser inconsciente sin discurso aparente, juzgando con la intolerancia lo que les resulta intolerante y dejando el justo medio como una lejana utopía.

Es curioso, cómo las opiniones trastocan fibras muy sensibles del hombre, cómo de pronto se siente enaltecido o despreciado por simples opiniones.

Esta clase de cuestionamientos son importantes para dejar en claro que la misión del periodista no es ser un columnista de medias tintas y tampoco chupa tintas, pues el oficio no busca ser complaciente, busca la transmitir razonamientos digeridos en un articulo de opinión.

 

 

 

 

 

Por Leslie Jiménez Espinosa

 

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