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Crónicas de un millenial

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México, 24 Sep. 2017 (Notimex-Francisco Estrada).- Continúan los trabajos de remoción de escombros y rescate en el inmueble colapsado de Álvaro Obregón 286 en la colonia Roma por el sismo del 19 de septiembre.
NOTIMEX/FOTO/FRANCISCO ESTRADA/FEM/DIS/SISMO17

 

El martes 19 de septiembre del 2017 parecía que a la Ciudad de México le hacían una broma de muy mal gusto, volvíamos a vivir la pesadilla que apenas hace treinta y dos años nuestros padres vivieron para contar. No me queda duda de que no voy a olvidar cada instante de lo que viví ese día, estaba seguro de que no habría daños mayores considerando que días antes vivimos un sismo muy fuerte y de gran duración justo antes de que el reloj marcara la media noche.

Salí a la calle a buscar a familiares y nada parecía fuera de lo normal, en el radio comenzaban los rumores sobre colapsos, sin embargo los mismos locutores insistían en hacer caso omiso hasta llevar a cabo una confirmación de los hechos. Conforme avanzaba en dirección al sur de la alguna vez, ciudad más grande del mundo, comenzaba a ver cristales y concreto desmoronado en el piso. De camino a casa comencé a observar la famosa “solidaridad” de la que se ha hablado por tantos días, extraños ofreciendo espacios en sus autos para acercar a personas a sus domicilios, al llegar casa y recuperar la energía eléctrica me di cuenta de que era mucho más grave de lo que me pude haber imaginado, sin embargo las fuerzas federales y la sociedad civil ya abarrotaban los lugares necesitados y este fue el principal problema de los días siguientes.

Una reaccion diferente

En un intento de revivir la nostalgia y de sobreponer el ego, la sociedad civil entorpeció muchas de las actividades de las fuerzas oficiales. La ciudadanía y su rencor por el gobierno cegó la eficaz intervención de fuerzas federales, que efectivamente carecieron y brillaron por su ausencia en 1985, pero en el  2017 fueron los verdaderos orquestadores de las labores de rescate. No me malinterpreten, sin las aportaciones de la sociedad civil una historia muy diferente estaríamos contando, las donaciones han sido clave en este duelo que al día de hoy seguimos viviendo.

El protagonismo del 19S

Me causó mucho malestar observar gente y cuentas en redes sociales dedicadas exclusivamente a desprestigiar el trabajo de las fuerzas armadas que desempeñaron su labor con absoluta benevolencia. Desde campañas de desprestigio por la historia de la niña enterrada en la escuela, rumores de introducción de maquinaria pesada en espacios con sobrevivientes, arquitectos que declaraban incompetentes a los funcionarios en labor, entre muchos otros que seguro todos conocen. Bandera política o rencor personal, a mí me vale madres, eso fue una bajes para conseguir atención en los medios y sobre todo en las redes sociales.

Esto nos lleva a analizar a otro segmento de la ciudadanía uno cuya motivación no era el rencor con el gobierno, sino consigo mismos, los millenials. A los millenials nos han segregado como buenos para nada desde que tengo entendimiento de estas cuestiones generacionales. Para ser honesto la mayoría de los millenials que conozco en efecto son unos buenos para nada, pero conozco a puños de millenials que son unos buenos para todo. Después del sismo esta generación salió a la calle, hizo buen uso de las redes sociales y los medios de comunicación les pusieron la estrellita en la frente que necesitaban para satisfacer su necesidad de autorrealización.

Un rotundo NO

¡No milenial! Tú no protagonizaste el 19-S, tú no salvaste a México, tú no tomaste la ciudad en tus manos y te pedimos que ya no la sueltes. No estamos orgullosos de sus álbumes de fotos en Facebook “ayudando” ni de sus snaps ¡No babyboomer! Tú tampoco eres el héroe de la historia, tus comentarios en contra de otros sectores de la sociedad civil y el gobierno no reconstruyeron la ciudad ni ayudaron a que dejara de caerse ¡No papá gobierno! Tú tampoco te puedes colgar la medalla, la verdad es que a pesar de haber tenido una intervención oportuna, fue evidente que no contabas con los recursos necesarios para hacer frente a este siniestro y sin la participación de la sociedad organizada, probablemente seguirían recogiendo escombros al día de hoy.

La curseleria que afortunadamente supero la ficcion

La verdad es que la conclusión es muy cursi, pero el verdadero protagonista de esta tragedia fue el conjunto de todas las personas que sintieron la necesidad y sobre todo la obligación social de regresar un poquito al país que por las razones que sea, nos hace ser quienes somos. Los héroes, fueron los militares y servidores públicos trasnochando, las personas que donaron cuanto pudieron, los jóvenes que optimizaron la comunicación a través de todos los medios disponibles y hasta Frida la perrita, pero todos en conjunto. Es injusto y un total engaño querer colgarle la medalla a cualquiera de los órganos previamente enunciados, pero no me cabe duda que si no se hubieran engranado, una historia de tragedia seguiría siendo el encabezado de cualquier periódico en la República.

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